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Dafne Benjumea

Y sí,  “corazónmente unido a mi esqueleto”.

Te acercas a mi cama como una débil ola.

Arrastras suavidades inconstantes,

no hay brisa,

no hay sol,

eres playa oscura.

¿Sabes?

Me gusta el enjambre triste de esta sensación,

la oscuridad de tu sencilla sonrisa.

-Estás tan guapo hoy

(entre mis piernas)

(entre mis brazos)

(entrando en mis costumbres)

que me cierras la puerta y en el aire dejas un:

– Y sí, “corazónmente unido a mi  esqueleto”.

Sevilla, 2013.

En Telegráfica Nª2; ed. Maclein y Parker.

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