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Dafne Benjumea

A veces la idea

A veces la idea…

la idea de tenerte lejos, lo suficientemente lejos,

para no usar paraguas cuando lluevan cristales,

alienta al coxis tonto (que no salpicas).

Dices que soy joven

como “un domingo entre poemarios de sol”,

que de la vida nada sé,

que no veo,

que “palpitan sedadas mis estrellas”,

¡pero escucha, de una vez, maldito!,

que yo sé que joven

somos los dos:

cómo vibran tus deseos en mitad de la mañana,

-circularidades de otro tiempo-

o en el coche, sin camisas,

conduciendo los asfaltos de mi vientre.

Que si Borges, Vallejo o Rimbaud,

Guzmán, Pizarnik o Darío…

¿Qué más da hoy Quevedo -interrumpes-

si aún queda la noche?

Y es cierto, Yahveh

la noche era lo mejor.

Cuando giraba orgásmico el silencio

y las cosas dormían palabras,

sólo ahí, y no antes, tocabas mi nombre:

“Ninfa, creo saber

cuántos lazos negros callas”

y poco a poco, sin más,

mi pecho barroco nacía del tuyo.

Ahora, imagina.

Imagina que esto fuera eterno, que no duele el coxis,

que no hubieras lanzado a los fondos de tres nadas

mi supuesta inocencia: la que impones por ser otro.

Insistes que soy joven

como “un domingo entre poemarios de sol”,

pero, ¿sabes?

yo también tengo canas

y más canas de verte cada día,

chucho viejo

(suerte que oigo cristales

y no llevo paraguas de vuelta).

Sevilla, 2013.

En Telegráfica Nª1; ed. Maclein y Parker.

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