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Dafne Benjumea

Poemas

Cover de un poema de Safo

Se han puesto la luna y las Pléyades; ya es media
noche; las horas avanzan, pero yo duermo sola.

Esa luz redonda gorda blanca goRRRda
florece blanca en mitad de la pizarra donde años después
escribieron con tiza blanca -y no goRRRda- todos mis versos (y deseos).
Mérope Táigete Estérope Electra —no la psicotrágica
la que sueña sauces llorones
la que triste cueva muerte
y flor de cerezo en rostro—
Alcíone Celeno y Maya
danzan sonrientemente junto a la blanca goRRRda
bella gordita luna daaaAaaanzan en el cielo
y el cielo duele, me duele!
tiene ese algo de sonido de tango
de dolor de tango
de amor de tango
que sólo entendí con el paso del tiem
po los dientes del tiem
po de un día como
Tarde! Tarde!
qué queréis que haga si se me ha hecho
Tarde! Tarde!
más sola que vuestra hermana
—Calipso—
me siento
y más sola ahora que antes
miro al cielo y bajo los párpados
los largos párpados los linces párpados los templos párpados
y pienso en mí.

Oviedo, 2017.
En Heterónima. Revista de creación y crítica (2017).

Teorética erótica

A Fernando M. Lavandera,
poeta patarrealista.

Aparece tu humilde figura
y esa forma de mirar que contempla
hasta el halo que nunca vive.
Hablas, hablamos,
bailamos palabras sobre la mesa
y dices
que palabra es palabra,
dices
que teoría que resiste siempre
es teoría más bella.
Si dices eso,
si eres capaz de decir esas cosas,
yo te juro por todo lo jurable
que me quedo contigo esta noche
y te llevo a bailar
para decirte
—dulce mente—
sin decir
que me tienes a escondidas y a tientas,
que me busques bien en el canal
cuando bajes a saber
un poco de mí.

Soy una bala que en tu perlo
bu ce a.

Madrid, 2016.
En Telegráfica Nª5; ed. Maclein y Parker (2016).

Como  un personaje de Rulfo

Sentada espera al hombre que prometió un globo.
Prometió la ilusión del adulto
y las muñecas quedaron tumbadas ante el cartón
(beige – gris) de esquinitas nuevas.
Arrojó con desprecio su infancia
y el vestido de pájaros verdes
a niños guapos de calle
que entendían lo raro del cloro
la mancha del donut, del helado,
juego de brillos
o las tantas formas del celeste.

***

Sentada espero al hombre que prometió un globo y
como un personaje de Rulfo:
todos los días,
todas las horas,
todas las partes rugen
con un lazo azul en el cabello.

Sevilla, 2013.
En Telegráfica Nº4; ed. Maclein y Parker (2016).

Y sí, «corazónmente unido a mi esqueleto»

Te acercas a mi cama como una débil ola.
Arrastras suavidades inconscientes,
inconstantes,
no hay brisa,
no hay sol,
eres playa oscura.

¿Sabes?

Me gusta el enjambre triste de esta sensación,
la oscuridad de tu sencilla sonrisa.
Estás tan guapo hoy
(entre mis piernas)
(entre mis brazos)
(entrando en mis costumbres)
que me cierras la puerta y en el aire dejas un:

— Y sí, «corazónmente unido a mi  esqueleto».

Sevilla, 2013.
En Telegráfica Nª2; ed. Maclein y Parker (2015).

 Cuando los océanos…

Cuando los océanos salen por las uñas y
por debajo de las puertas,
cuando los océanos no se conocen
y salen por las uñas
y son grises
…por debajo de las puertas ¡OCÉANOS!

Florencia, 2015.
En Telegráfica Nº3; ed. Maclein y Parker (2015).

A veces la idea…

A veces la idea…
la idea de tenerte lejos, lo suficientemente lejos,
para no usar paraguas cuando lluevan cristales,
alienta al coxis tonto (que no salpicas).

Dices que soy joven
como «un domingo entre poemarios de sol»,
que de la vida nada sé,
que no veo,
que «palpitan sedadas mis estrellas»,
¡pero escucha, de una vez, maldito!,
que yo sé
que joven
somos los dos:
cómo vibran tus deseos en mitad de la mañana,
—circularidades de otro tiempo—
o en el coche, sin camisas,
conduciendo los asfaltos de mi vientre.
Que si Borges, Vallejo o Rimbaud,
Guzmán, Pizarnik o Darío…
¿Qué más da hoy Quevedo —interrumpes—
si aún queda la noche?

Y es cierto, Yahveh
la noche era lo mejor.

Cuando giraba orgásmico el silencio
y las cosas dormían palabras,
sólo ahí, y no antes, tocabas mi nombre:

«Ninfa, creo saber
cuántos lazos negros callas»
y poco a poco, sin más,
mi pecho barroco nacía del tuyo.

Ahora, imagina.
Imagina que esto fuera eterno, que no duele el coxis,
que no hubieras lanzado a los fondos de tres nadas
mi supuesta inocencia: la que impones por ser otro.

Insistes que soy joven
como «un domingo entre poemarios de sol»,
pero, ¿sabes?
yo también tengo canas
y más canas de verte cada día,
chucho viejo.

(Suerte que oigo cristales
y no llevo paraguas de vuelta).

Sevilla, 2013.
En Telegráfica Nª1; ed. Maclein y Parker (2014).

El símil

Quedan mis caminos por los olmos avientoviolados horizontalmente
abatidos.
Queda vedado el salto más vertical.
¡Impotencia pre-prisionada!

(Grito callado,
mordido,
muertado)

símil
que a esta cama
es dar tu espalda a mis ojos.

Sevilla, 2013.
En Telegráfica Nª1; ed. Maclein y Parker (2014).